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martes, 13 de septiembre de 2011

Obama cede al no reducir la contaminación del aire

Las presiones de la industria y del Partido Republicano han podido con la calidad del aire en EEUU. El presidente Barack Obama ha tumbado una ley que perseguía reducir la concentración de ozono troposférico (el llamado "ozono malo") en el aire. La norma, propuesta por la Agencia de Medio Ambiente de EEUU, recomendaba reducir la cantidad permitida de esta triple molécula de oxígeno (O3) de las 75.000 partes por billón autorizada a los más estrictos límites de 70.000 e incluso 60.000 partes por billón.

Para hacerse una idea de la capacidad perniciosa de la molécula conviene conocer las dimensiones de las que estamos hablamos. Así, una presencia de 60.000 partes por billón de ozono significa que si lográramos separar un trozo de atmósfera y dividirlo en 100 millones de trocitos, tan sólo seis de esos pedazos serían ocupados por moléculas de ozono.

El lobby industrial así como la oposición republicana en el Congreso habían mostrado encendidas protestas contra el nuevo límite de contaminantes en la atmósfera, según informa The New York Times. Incluso habían llegado a cifrar las pérdidas que, según estos sectores, supondría la aplicación de este nuevo límite: decenas de miles de dólares y miles de puestos de trabajo.

"A pesar del compromiso de mi Administración con la protección del medio ambiente, tengo que subrayar la importancia de reducir la regulación y las presiones ambientales a la actividad económica, particularmente mientras la economía se recupera", asegura Obama en un comunicado publicado a principios de septiembre.

Ozono bueno, ozono malo

La molécula de ozono, formada por tres átomos de oxígeno fuertemente unidos entre sí (O3), se encuentra en dos capas diferentes de la atmósfera, con muy distinta función.
Mientras que en la estratosfera, capa que se extiende desde unos 11 hasta unos 50 kilómetros de la superficie terrestre, el ozono se halla de forma natural y ejerce la importante misión de capturar los rayos ultravioleta ("ozono bueno"), su presencia en la más baja troposfera causa considerables quebraderos de cabeza. Cerca de la superficie terrestre el ozono se comporta como un potente oxidante químico, que forma parte del nocivo smog.

Su presencia por encima de determinados límites causa daños relevantes en el sistema respiratorio. En la troposfera, la presencia de ozono no se debe a causas naturales, sino que se produce como resultado de reacciones químicas de la atmósfera con los óxidos de nitrógeno, que proceden mayormente de la combustión de combustibles fósiles, como el petróleo.

"Una bomba para la defensa del medio ambiente"

Para ecologistas como John D. Walke, director del grupo de defensa del medio ambiente Natural resources defense council, con sede en Nueva York, la decisión de Obama "cae como una bomba". Para Walke la negación de la ley supone una nueva cesión de la administración demócrata ante la presión del partido republicano. "¿Qué será lo siguiente?", se pregunta.

La fotografía es de jamesomalley en flickr

jueves, 30 de junio de 2011

Un juez de EE UU dice que el oso polar no está en peligro

El oso polar no está en peligro de extinción. Es la sentencia realizada ayer por un juez federal de EEUU. El dictamen recogido por The New York Times viene a confirmar la decisión tomada por la Administración de George W. Bush, que determinó sacar al oso polar de la lista de especies “en peligro de extinción” para colocarlo bajo la menos exigente etiqueta de “especies amenazadas".

La confirmación de esta clasificación hecha por el juez Emmet Sullivan (sentencia, pdf) supone en la práctica bajar el nivel de protección de este mamífero emblemático en la lucha de los conservacionistas. El oso pardo es tal vez el animal que mejor simboliza la amenaza que supone para el Planeta los efectos del cambio climático. El retroceso del hielo en los polos acabaría con su hábitat natural.

La resolución judicial es un duro golpe para los ecologistas que mantienen que el oso polar debe estar protegido con el máximo nivel, e incluirse en la lista de “especies en peligro de extinción”. La sentencia de Sullivan queda, sin embargo, lejos de esta posición. Y apoya, por el contrario, a la industria y otros grupos que han presionado por bajar la protección del mamífero, y que incluso habían solicitado excluir al oso polar de cualquier cautela.

Una pérdida para la lucha contra el calentamiento del Planeta

La repercusión que pueda tener la inclusión del animal en una u otra lista de protección de la fauna no se limita a las medidas de defensa de la especie. Hablar de la conservación del oso polar tiene claras implicaciones en uno de los problemas ambientales más urgentes que existen actualmente: el cambio climático. Convertido el oso polar en un emblema en la lucha contra el calentamiento del Planeta, la sentencia de Sullivan podría suponer un retroceso en la sensibilización de los líderes internacionales y de la sociedad en el esfuerzo por implementar medidas para frenar el cambio climático.


La fotografía, tomada en la costa de Beaufort Sea, en el Arctic National Wildlife Refuge, es de USFWS Headquarters en flickr.