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Del plato directo al tanque de los camiones. Eso es lo que ha logrado la cadena de comida rápida
McDonald en los Emiratos Árabes. El
aceite de palma desechado tras cocinar sus famosas hamburguesas y patatas fritas es transportado a una planta industrial donde la grasa es refinada y transformada en biodiésel, según publica la
cadena BBC. De ahí, el aceite ya convertido en combustible, es directamente inyectado a los vehículos encargados de llevar de nuevo los productos de alimentación a los restaurantes. El negocio no es despreciable teniendo en cuenta que la cadena ha abierto
93 restaurantes en los últimos 15 años en estos siete estados del Golfo Pérsico.
Los responsables de los establecimientos aseguran que, a diferencia de otros
biodiéseles, el producto de McDonald puede ser utilizado por motores convenciones, sin que sean específicamente fabricados para usar combustible reciclado. Y planean venderlo a otras empresas.
Así, en poco no será raro quien se mueva motorizado empujado por algo bastante parecido a lo que comió la noche anterior.