
Deja a tender una caricia de dulzura pretendiendo que el aroma de las calles sobrevuele un corazón ahora huérfano. No lo agarra a sabiendas de que escapa. No lo agarra a sabiendas de que no vuelve. ¿Cuántos remolinos hacen falta para despertar un corazón? Ahí te dejo, aireado, colgado, junto a las sábanas en el balcón.
La ilustración es de kogepan fan club en flickr
Precioso.
ResponderEliminarGracias Noelia. Te mando un beso y mucho aire fresco de este otoño para que balancee los corazones!
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